Burundi: “ACN me ha formado y acompañado en mi misión como una madre”

A continuación, el testimonio de la hermana Joséphine Toyi de Burundi. Nacida en un contexto de crisis política, gracias a ACN pudo estudiar, logrando ser una de las primeras religiosas burundesas en obtener un Doctorado en Teología. Hoy, es la superiora general de más de 400 religiosas del Instituto de las Hermanas Bene Tereziya. Según Sor Joséphine, la vida consagrada en Burundi no sería lo que es sin el apoyo de ACN, que ha formado a apóstoles para la nueva evangelización del país.

Nací en Mugera en diciembre de 1970, dos años antes de la crisis política que les costó la vida a varios miembros de mi familia. Siempre me he guiado por estas palabras de Jesús: «Como yo os he amado, amaos también los unos a los otros» (Jn 15, 12).  Santa Teresa del Niño Jesús precisa: «En el corazón de la Iglesia, mi madre, yo seré el amor» y «cuanto más unida esté a Jesús, más amaré a mis hermanos». Es un amor que llega hasta el final: «nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos», ¡dice Jesús! 

Esta es una llamada a la que respondo como consagrada desde agosto de 1996 en el Instituto de las Hermanas Bene Tereziya en Burundi. ¡Devolver amor por amor, dejándome ‘comer’ como un trocito de pan ofrecido a aquellos que Jesús pone en mi camino! Porque mientras viva, me debo a los demás, para amarlos y llevarlos a Jesús. De ahí mi profundo deseo de estudiar Teología, ¡pero eso era imposible en Burundi!

Ayuda a la Iglesia Necesitada salió a mi encuentro 

Siete meses después de hacer mis primeros votos -el 14 de marzo de 1997-, me concedieron una dispensa especial para estudiar Filosofía y luego Teología en los seminarios mayores de Bujumbura y Guitega. El Dios fiel «no puede inspirar deseos irrealizables», pero necesitaba una beca. Tras una novena a santa Teresita del Niño Jesús,  Ayuda a la Iglesia Necesitada respondió positivamente a mi solicitud, primero para una licenciatura en Filosofía y luego para Teología en Burundi. 

Consciente de la escasez en Burundi de evangelizadores formados, ACN aceptó excepcionalmente financiar también mi especialización en Teología Espiritual fue en la Universidad Pontificia Theresianum donde pude obtener una licenciatura y un doctorado en Teología Espiritual, además de formación en dirección espiritual y en bioética. ACN acudió en mi ayuda en todo momento, y así me convertí en una de las primeras religiosas burundesas en obtener un Doctorado en Teología.

ACN me ha permitido adquirir herramientas para el apostolado. ¿Cómo si no habría podido cumplir la misión que se me confió justo después de mis estudios, de 2011 a 2019, de ocuparme de la formación inicial y continua en el Instituto de las Hermanas Bene Tereziya y otros institutos religiosos en Burundi? ¿Cómo si no podría haber dirigido medio centenar de sesiones, una decena de retiros, un foro para consagrados y retiros si no hubiera estado preparada gracias al apoyo de ACN? Lo que es hoy la vida consagrada en Burundi, lo es debido también a ACN puesto que ha formado a apóstoles para la nueva evangelización, ¡a los que solo se reconocerán en el cielo! ¿Cuántas vocaciones se han suscitado, fortalecido e iluminado gracias a ustedes, queridos benefactores de ACN? «¡Con Dios nada está perdido; su recompensa será grande en el cielo!».

Dios nunca deja de sorprender 

Cuando somos felices nuestra vocación, ¡solo soñamos con hacer felices a los demás! En mi gran deseo de servir y formar, he aquí un obsequio del Espíritu Santo: ¡cuidar de las ovejas de las que Jesús mismo es el Buen Pastor! En julio de 2019, fui elegida superiora general de nuestras 430 religiosas. 

Es esta una alegría compartida con Ayuda a la Iglesia Necesitada, que ve crecer a sus ‘hijos’ ¡para ayudar a crecer a otros! ACN no solo me ha formado, sino que me sigue acompañando en mi misión, que afronta numerosos desafíos. ¿Cómo si no habría podido servir a Dios y al Instituto, si la fundación pontificia internacional no me hubiera formado y acompañado pacientemente como una madre que responde a los sufrimientos del pueblo de Dios, los enfermos en los hospitales, los jóvenes no escolarizados, los catecúmenos, los atribulados para que vuelvan a recuperar fuerzas y a los misioneros en Chad, Camerún, Tanzania…? He aquí todo un amplio abanico de sus esfuerzos, queridos amigos de la Iglesia católica necesitada.

Ahora, formados y fortalecidos por ACN, ¡vayamos mar adentro! ¡Estamos decididas a clamar por el amor y la reconciliación, como pequeñas chispas que brillan en la noche del mundo! El amor del Señor no se agota, su compasión se renueva cada mañana. Gracias por ayudarnos a mantener encendidas nuestras lámparas para que, junto a vosotros, podamos hacer avanzar el Reino de Dios.

¡Gracias, queridos benefactores que sostienen a Ayuda a la Iglesia Necesitada, por permitir a Jesús realizar el milagro de la resurrección del mundo! ¡Su recompensa es nuestra oración diaria! 

 

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