Alto el fuego en octubre de 2025, pero la crisis humanitaria no ha terminado. La infraestructura de Gaza está devastada. Los sistemas de agua y alcantarillado han colapsado.
La comunidad cristiana de Gaza se ha reducido drásticamente: de más de 1.100 personas antes del conflicto, quedan alrededor de 500 cristianos.
El 17 de julio de 2025, el recinto de la Parroquia de la Sagrada Familia fue atacado: 3 muertos y 10 heridos, incluido el párroco, el Padre Gabriel Romanelli.
Desde marzo de 2025, el bloqueo humanitario detuvo el ingreso de alimentos y medicamentos a Gaza.
La crisis se extiende. En Cisjordania, 180.000 trabajadores palestinos perdieron su empleo. En Jerusalén, la metralla ha caído sobre la Ciudad Vieja, amenazando lugares sagrados.
En medio de la destrucción y el miedo, la Parroquia de la Sagrada Familia se ha convertido en un refugio de vida y esperanza. Mientras todo alrededor se derrumbaba, más de 12.000 personas encontraron ahí alimento, alojamiento y consuelo espiritual.
A pesar del peligro, de los bombardeos y de la escasez, los sacerdotes y las Misioneras de la Caridad permanecieron junto a su gente, sosteniéndolos con fe, oración y caridad.
Su testimonio es un milagro de amor y resistencia: la Iglesia que no abandona, que se queda y que sirve, aun cuando el mundo se desmorona.
Padre Gabriel Romanelli, párroco de la Sagrada Familia
Alimento para refugiados y paquetes de comida para familias que han perdido sus empleos.
Construcción y reconstrucción de templos y escuelas católicas
Financiamos tratamientos médicos e insumos para enfermos
Apoyo a sacerdotes y religiosas que acompañan a los fieles
Apoyo a niños, jóvenes y sostenimiento de la formación de religiosos.
Asistencia laboral y bonos para las familias que han perdido su empleo
Miles de familias necesitan ayuda urgente para sobrevivir.
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