En muchos países, ser cristiano significa vivir bajo amenaza constante. La fe que millones practican es un lujo que otros no pueden permitirse.
La vigilancia constante limita la práctica religiosa libre.
Enfrentan prisión y violencia por su creencias.
La discriminación limita el acceso a educación y empleo.
Ataques organizados contra comunidades religiosas.
Detrás de cada número hay una persona, una familia, una historia. Cristianos que hoy rezan en secreto, que temen por su vida y que lo han perdido todo.
millones de cristianos viven sin libertad religiosa
Cristianos es perseguido por causa de su fe
de iglesias son destruidas cada año
son atacados o asesinados
Gracias a personas como tú, la fe sigue viva en los lugares más difíciles del mundo.
Reconstrucción de templos destruidos
Apoyo a seminaristas y religiosos
Asistencia inmediata en crisis
Refugio y sustento para familias
Donde la pobreza, la violencia y la persecución amenazan a las comunidades cristianas, la fe corre peligro de desaparecer.
Ayúdanos a sostener a nuestros hermanos para que la luz de Dios siga viva donde más se necesita.
Tu apoyo es clave para proteger la fe y permitir que los cristianos permanezcan en su tierra.
Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión [que se garantice y se respete]; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, mediante la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.
Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
Ellos no pueden dejar de creer.