Gigantes de fe y esperanza de muchos

Las obras de los misioneros son expresión del amor de Cristo hacia aquellos que más necesitan ayuda. Llevar la Palabra de Dios es llevar vida eterna.

La Iglesia está donde más se necesita

Cada día, miles de misioneros llevan la esperanza de Cristo a comunidades marcadas por la pobreza, la violencia, la persecución y el abandono.

En lugares donde pocos se atreven a llegar, los misioneros anuncian el Evangelio, acompañan a las familias, educan a los niños, visitan a los enfermos y sostienen comunidades enteras. Su presencia es un signo concreto del amor de Dios.

En Nigeria, Sudán del Sur, Pakistán, Tierra Santa o la Amazonía, miles de sacerdotes y religiosas continúan sirviendo a pesar de la guerra, la pobreza o la persecución. Mientras muchos huyen, ellos permanecen.

El Papa León XIV nos invita a sostener a los misioneros del mundo

Con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones, el Papa León XIV ha dirigido un mensaje profundo y esperanzador a todos los fieles: no olvidemos a los misioneros.
 
Ellos son el rostro vivo del Evangelio en los lugares donde la fe es puesta a prueba, donde la pobreza, la violencia o la persecución amenazan la vida, pero no apagan la esperanza.
 
Desde aldeas remotas en África hasta zonas de guerra en Oriente Medio, los misioneros llevan consuelo, educación, alimento y sobre todo, el anuncio de Cristo. Muchos de ellos viven con escasos recursos, sostenidos únicamente por la Providencia y la generosidad de personas como tú.
 
El Papa nos recuerda que cada gesto cuenta: una oración, una donación, una palabra que inspire a otros a comprometerse con la misión.

Tú también puedes ser parte de la misión

Oración

Únete en oración a la de miles de misioneros que, en medio de la dificultad, elevan su voz por paz, consuelo y esperanza.

Compromiso

Tu aporte se convierte en alimento para el hambriento, alivio para el enfermo y apoyo para comunidades enteras que luchan por salir adelante.

Donación

Gracias a tu ayuda, los misioneros pueden seguir acompañando, protegiendo y llevando esperanza a quienes viven en el abandono.

En muchos lugares del planeta, los religiosos y misioneros son quienes sustentan las comunidades más vulnerables llevando principalmente el amor de Dios, pero también asistencia, ayuda humanitaria y desarrollo social. 

Con tu colaboración, se salvarán vidas y los más necesitados serán atendidos, porque la misión no es solo de algunos, es de toda la Iglesia.

En esta Jornada Misionera, únete a ACN y haz que tu apoyo llegue a quienes entregan su vida por amor a Dios y a los más pobres.

Uno de cada tres bautismos en el mundo se celebra en los territorios de Misión

Existen 1109 territorios de Misión. Se extienden por África y Asia las islas de Oceanía y América. El 37% de la iglesia universal es territorio de misión. Representan un tercio de la Iglesia católica. Aproximadamente el 44% del trabajo social y educativo de la Iglesia se desarrolla en los territorios de misión. El 45,70% de la humanidad vive en los territorios de misión.

¿Nos ayudas a sostenerles?

Un sacerdote en las Misiones atiende a más del doble de habitantes que un sacerdote de la Iglesia Universal. La fe y la entrega son inmensas, pero no bastan para comprar combustible, reparar el vehículo de la parroquia o tener un plato de comida tras un día agotador.

Sostener a un misionero es impactar positivamente en las comunidad donde actúan. ¡En muchos sitios ellos son la ÚNICA esperanza para aquellos que no tienen nada y a nadie!

«Sin su apoyo, la misión se seca»

— Misionero en Sudán del Sur

Ellos necesitan de tu ayuda para seguir con su labor pastoral

Vida con Propósito

Medios de transporte

Una moto, una barca, una bici, incluso un burro, se convierten a veces en medios imprescindibles para llevar la Palabra de Dios a los lugares más recónditos. Los futuros sacerdotes necesitan vehículos para su trabajo pastoral desde el seminario: visitar a enfermos, cuidar a familias sin recursos, a ancianos que viven solos, impartir catequesis…

Vida con Propósito

Formación y sostenimiento

Cada vocación debe cuidarse con sumo esmero, más aún en los países más desfavorecidos. Y ello implica hacer frente a gastos de alojamiento, de manutención durante su estancia en el seminario; proporcionar becas y ayudas a la formación; sostener a los instructores y financiar cursos y retiros espirituales, para su formación espiritual y su compromiso pastoral.

Vida con Propósito

Construcción

Los futuros sacerdotes deben contar con instalaciones y condiciones de vida dignas para su formación académica y espiritual. Los seminarios tienen que hacer frente a la reconstrucción y mantenimiento de sus edificios, al acondicionamiento de habitaciones… y esto supone siempre un elevado coste al que muchas veces el centro no puede hacer frente.