La pastoral universitaria en el Líbano se ha convertido en un pilar fundamental para los jóvenes ante el colapso económico que sufre el país desde 2019. Con una población donde la gran mayoría vive por debajo del umbral de la pobreza debido a la corrupción estructural y la inestabilidad política, la desesperación ha provocado un aumento del 21.7 % en la tasa de suicidios. Muchos jóvenes, especialmente cristianos, no vislumbran un futuro y optan por emigrar, lo que debilita aún más las perspectivas de reconstrucción nacional.
El impacto de la pastoral universitaria en el Líbano
En las universidades católicas, la Iglesia trabaja intensamente para animar a los estudiantes a quedarse y contribuir a la sociedad desde la fe. Un ejemplo destacado es la Universidad de la Orden de los Hermanos Hospitalarios de San Antonio en Baabda. Allí, con el respaldo de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), se ha desarrollado un programa de acompañamiento pastoral y espiritual que ofrece consejo y comunidad a los estudiantes.
El programa no solo incluye oración y lectura de las Escrituras, sino también ejercicios espirituales, excursiones y un fuerte enfoque en el compromiso social y el apostolado vocacional. El objetivo es que los jóvenes encuentren un sentido a su vida y asuman responsabilidades hacia los más necesitados.
El padre Rubén Makol, capellán de los estudiantes, destaca los resultados del proyecto:
“El objetivo principal de este programa reside en ayudar a los jóvenes a tener una experiencia auténtica con el Señor y a sentirse nuevamente conectados con su Iglesia y su país, para construir una comunidad viva que les devuelva la esperanza y la estabilidad y para que le vean un sentido a la vida. Hemos podido observar verdaderas transformaciones en aquellos que nos acompañan: están más arraigados en la fe y vuelven a mostrar una mayor motivación por sus estudios, su futuro y su compromiso con la Iglesia ”.
Un esfuerzo por mantener viva la fe
Debido a que la congregación también sufre los efectos de la crisis financiera, ACN ha comprometido un apoyo de 17,200 euros para beneficiar a 300 estudiantes este año. Esta ayuda busca que los jóvenes no se sientan solos y vean en su comunidad una «segunda familia» que les brinde la estabilidad necesaria para permanecer en su tierra.
