La crisis en el Líbano empeora

Líbano: “Los misiles vuelan sobre nuestras cabezas”

La violencia ha vuelto a estallar en el Líbano con una intensidad devastadora. Según cifras del gobierno libanés, cerca de 30,000 personas han sido desplazadas tras una serie de ataques aéreos nocturnos ocurridos el lunes 2 de marzo, los cuales rompieron la frágil calma de los últimos meses. La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) mantiene contacto directo con sus socios locales para evaluar la necesidad de asistencia de emergencia.

Una escalada sin tregua en Beirut y el sur

El personal de ACN en el Líbano informó que más de diez potentes ataques aéreos alcanzaron los suburbios del sur de Beirut alrededor de las 2:30 a. m. del lunes. Las explosiones se escucharon mucho más allá de la capital, afectando regiones como Keserwan, el sur del Líbano y el valle de la Becá.

Tras meses de ataques diarios, las tensiones escalaron luego de que Hezbolá se atribuyera el lanzamiento de misiles hacia Israel, lo que provocó una respuesta inmediata que puso fin al alto el fuego. Las advertencias de evacuación enviadas a unos 50 pueblos lanzaron a miles de familias a las carreteras, colapsando las autopistas durante horas.

“Ellos son nuestra gente”: La Iglesia como refugio

En el valle de la Becá, la crisis evoca los peores recuerdos de la guerra de 2024. Mons. Hanna Rahme, obispo maronita de Baalbek–Deir El Ahmar, informó que familias musulmanas y cristianas están buscando refugio nuevamente en Deir El Ahmar. Las escuelas públicas y la iglesia de San Nohra han abierto sus puertas para acoger a los desplazados.

A pesar de los recursos extremadamente limitados, Mons. Rahme reafirmó el compromiso de la Iglesia:

“Ellos son nuestra gente; cuidaremos de ellos con lo que tengamos”.

Por su parte, en el pueblo cercano de Zboud, unas 100 personas se han refugiado en una escuela dirigida por las Hermanas del Buen Servicio, que ya ha alcanzado su capacidad máxima. La hermana Jocelyne Joumaa advirtió con preocupación:

“Estamos a salvo por ahora, pero ciertamente pronto será nuestro turno”.

Un llamado a la solidaridad internacional

Aunque el gobierno libanés ha habilitado refugios públicos, la situación es altamente volátil. Varias diócesis han indicado que, si la escalada continúa, se verán obligadas a solicitar asistencia internacional para proporcionar alimentos, kits de emergencia y apoyo básico a las familias desplazadas. ACN continúa monitoreando el desarrollo de los eventos y hace un llamado a la oración por la paz en el Líbano y en todo el Medio Oriente.

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