Abuya atacada por terroristas: Obispo denuncia inseguridad y desigualdad

Después de las acciones violentas que están teniendo lugar actualmente en Abuya y sus alrededores, monseñor Ignatius Ayau Kaigama evalúa la situación como muy grave, y acusa a los políticos de estar distantes a la gente.

 

Una serie de ataques terroristas en la capital de Nigeria tiene a la población en vilo y ha llevado al país al borde del desastre, así lo afirma monseñor Kaigama, arzobispo de Abuya, quien habló con la fundación internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).

Recientemente, los terroristas atacaron una prisión ubicada cerca del aeropuerto internacional, liberando a los miembros principales de Boko Haram, así como un puesto militar a las afueras de la ciudad, matando a un número desconocido de soldados. “Mucho más preocupante fue el ataque a las tropas de la Brigada de los Guardias número 7, que brinda seguridad a la villa presidencial y al territorio de la capital federal, emboscados mientras patrullaban”, dice Mons. Kaigama.

Protestas pacíficas en Abuja, Nigeria
Protestas pacíficas en Abuja, Nigeria, en marzo de 2020. Obispos y laicos católicos piden más seguridad

“Abuya es la capital y debería ser el lugar más seguro para vivir. Aquí es donde vive el presidente. No pensamos que en Abuya pudieran suceder estas cosas. No estamos seguros de que va a ser lo próximo que pase, cuándo o de dónde pueden venir los atacantes, porque pueden hacer cualquier cosa. La situación es muy grave”.

“Esto está muy organizado, no es que algo suceda por casualidad. Hace algunos años hubo ataques con bombas; pero nunca había habido una amenaza realmente seria, como las que estamos presenciando ahora”, advierte el arzobispo.

 

A los políticos no les importa nada

«El año que viene hay elecciones, la gente que quiere el poder está haciendo todo lo posible», subraya. El miedo y la frustración del pueblo están latentes, dice el líder católico, y se ven agravados por el hecho de que los políticos no parecen dispuestos a hacer nada para remediar la situación. «Uno pensaría que, como resultado del empeoramiento de la situación de seguridad, los senadores y los representantes en la Asamblea Nacional estarían buscando febrilmente soluciones a los problemas, pero en lugar de eso, se dieron seis semanas de descanso. Después de los atentados se fueron, ¡apenas la semana pasada!», explica el arzobispo Kaigama.

Mons. Ignatius Ayau Kaigama, Arzobispo de la diócesis de Jos (Nigeria)
 Mons. Ignatius Ayau Kaigama, Arzobispo de la diócesis de Jos (Nigeria)

Sin embargo, el obispo se queja de que los políticos son dificilmente accesibles incluso cuando están presentes. «Reciben sus sueldos, sus privilegios, pero no están preocupados por el bienestar general de la gente. Desde que llegué a Abuja como obispo, he estado en casi todos los pueblos y aldeas, pero cuando menciono los nombres, los líderes políticos parecen no conocerlos. Y uno se imagina que vendrían a preguntar qué has averiguado, dónde has ido, qué has visto. Pero no. No están disponibles. Dicen que están ocupados. La gente está sufriendo, pero los líderes simplemente se preocupan más por su bienestar personal y sus privilegios oficiales Espero que las próximas elecciones sean libres, transparentes y justas, que produzcan líderes desinteresados, orientados a las personas, abiertos al diálogo», dice el arzobispo a ACN.

 

Persecución sutil

A la pregunta de ACN sobre la situación de los cristianos en el país y las acusaciones de que la persecución está aumentando, el arzobispo Kaigama responde con cautela. «No podemos generalizar simplemente diciendo que los cristianos son perseguidos, porque en el partido gobernante hay cristianos. Pero la persecución no consiste sólo en matar a gente con cuchillos, sino en manipular las cosas a favor de un grupo».

«Hay una persecución sutil, que es aún más peligrosa. Se hace de tal manera que no se puede decir que estén matando realmente a los cristianos, no han expulsado a los cristianos; pero por la forma en que el Gobierno actúa, puedes estar seguro de que los cristianos no son favorecidos. No hay equidad. Somos un país que está más o menos al 50%, así que debería haber una distribución equitativa de los recursos, de las oportunidades, y la gente debería sentirse incluida en posiciones políticas, económicas o de defensa», precisa.

 Protestas pacíficas en Abuja, Nigeria, en marzo de 2020
Protestas pacíficas en Abuja, Nigeria, en marzo de 2020. Obispos y laicos católicos piden más seguridad

Un ejemplo claro es la reciente decisión del partido gobernante de desafiar las convenciones y elegir una candidatura musulmana-musulmana para las elecciones presidenciales del próximo año. El arzobispo Kaigama reacciona incrédulo: «En todo el norte, ¿no han podido encontrar un cristiano cualificado para ser vicepresidente?».

 

Esperando unas elecciones justas

Aunque el obispo se muestra escéptico sobre la posibilidad de que el partido en el poder permita que las votaciones de 2023 sean justas, la Iglesia está animando a todos a inscribirse y a intentar cambiar el país a través de las urnas. Lo peor que puede pasar, añade, es que el partido en el poder utilice la violencia y la inestabilidad como excusa para posponer las elecciones indefinidamente.

«Es importante que las elecciones se hagan. Estamos esperando las elecciones y esperamos que sean fiables, porque en el pasado han sido manipuladas, pero nos han asegurado que los votos contarán, por eso incluso en las iglesias estamos diciendo a la gente que se registre para votar”, recalca. “Yo ya lo he hecho y he pedido a todos que lo hagan, creo que los jóvenes están ansiosos. Están muy enfadados con lo que está pasando y realmente quieren un cambio».

Mgr. Ignatius Kaigama distributed necessities to IDPs in Jos in January 2015.
Mons. Ignatius Kaigama distribuyó artículos de primera necesidad a los desplazados internos en Jos en enero de 2015.

En una situación así, el optimismo que caracteriza a los nigerianos se pone a prueba, pero no desfallece. «Los nigerianos somos muy optimistas, siempre creemos que mañana será mejor y que, pase lo que pase, nada va a destrozar la nación. Sufrimos, pero al mismo tiempo sonreímos. Sufrimos y sonreímos, de lo contrario la vida sería terrible», concluye Mons. Kaigama.