Seminario en Costa de Marfil

Seminario en Costa de Marfil: El poder de la gracia de Dios sobre las personas débiles

Un seminario en Costa de Marfil es hoy el escenario vivo del extraordinario poder de la gracia divina, donde jóvenes con pasados muy difíciles se preparan para convertirse algún día en sacerdotes. En el seminario mayor diocesano internacional Redemptoris Mater de Abiyán, ubicado en Yopougon (África Occidental), 19 futuros sacerdotes del Camino Neocatecumenal avanzan en su formación. Algunos de ellos vivieron momentos muy duros, sufrieron profundas heridas del alma o estuvieron profundamente sumidos en diversos pecados, por lo que nadie habría imaginado que llegarían a ordenarse.

“Me levantó de la fosa fatal, de la charca fangosa; afianzó mis pies sobre roca, y aseguró mis pasos; me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios. Muchos, al verlo, quedaron sobrecogidos y confiaron en el Señor” (Salmos 40, 3-4).

Sin embargo, Dios llama a quien Él quiere y tiene el poder de curar todas las heridas del alma y transformar interiormente a una persona hasta tal punto que se convierte. Estos hombres serán un testimonio vivo de la gracia divina sobre las personas débiles, ayudando a otros a sanar en su interior.

Testimonios de conversión en el seminario en Costa de Marfil

Yves Guillaume, de 36 años, es uno de los jóvenes que han podido experimentar esta transformación en su propia vida. Él confiesa:

“Hoy comprendo, con la ayuda del Espíritu Santo, que toda mi historia es santa y tiene un sentido último, que es Dios. Es una obra maestra de Dios, el Padre, por mediación de su único Hijo, Jesucristo, en el Espíritu Santo y a través de la Iglesia. Por eso me pongo a disposición como signo de gratitud para decir: ‘Aquí estoy, Señor, acudo a hacer tu voluntad’”.

Yves Guillaume describe sus años de formación como una “gracia especial, a través de la cual Dios me purifica cada día, igual que se purifica el oro en el crisol”.

Para formar y educar intelectual, espiritual y comunitariamente a estos futuros sacerdotes, que estarán a disposición de toda la Iglesia universal como misioneros, se necesitan recursos fundamentales. No obstante, la institución subsiste gracias a la confianza en la Divina Providencia, apoyada por benefactores que contribuyen a que estos 19 jóvenes, en su mayoría procedentes de familias pobres, puedan seguir la llamada de Dios. Grégoire, uno de los seminaristas, plasmó su agradecimiento en una carta:

“Vuestra decisión de ayudarme es un regalo para mí y no tengo palabras para agradecéroslo lo suficiente. Vuestros donativos son un verdadero estímulo y una muestra de confianza en mí, para que, al finalizar mi formación y con la gracia de Dios pueda ponerme por completo al servicio de la Iglesia universal. Vuestras aportaciones me permiten continuar mi formación con entusiasmo y esmero”.

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