La fundación pontificia internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) repetirá la iniciativa de las 24 horas de oración por la paz en Myanmar el próximo 1 de febrero. Esta fecha marca el quinto aniversario del inicio de un conflicto cada vez más violento en el país. Por ello, ACN invita a personas de todo el mundo a unirse en oración como signo de solidaridad con la Iglesia local y con todos aquellos que continúan sufriendo.
Regina Lynch, presidenta ejecutiva de ACN Internacional, destacó la importancia de este acto colectivo:
«Una vez más, queremos unirnos en oración para pedir por la paz y la reconciliación en Myanmar. Estamos profundamente conmovidos por el sufrimiento y el dolor que nuestros hermanos y hermanas en este país han soportado durante cinco años. Esta jornada de oración es una oportunidad para que todos nos unamos en una súplica colectiva por el fin de la violencia y la curación de los corazones heridos».
Un llamado contra el olvido internacional
Tras un periodo de conflicto tan prolongado, existe el riesgo de que la situación en Myanmar pierda relevancia en la atención internacional. Ante esto, Lynch explica que lo fundamental es que la compasión no se debilite, pues la población necesita saber que hay personas dispuestas a permanecer a su lado. «Nuestra oración es la ayuda más preciada que podemos ofrecer», recordó la ejecutiva.
Durante esta jornada, ACN recordará de manera especial a:
Las víctimas y todos aquellos que han perdido la vida.
Los afectados por el devastador terremoto que sacudió al país el 28 de marzo de 2025, el cual profundizó aún más el sufrimiento de la población.
Esperanza frente al agotamiento y la adversidad
ACN ha recibido informes que indican un creciente agotamiento y sufrimiento interno entre la población, especialmente entre los jóvenes, debido al miedo prolongado y la incertidumbre. En este difícil contexto, la fe se mantiene como una fuente esencial de fortaleza.
La labor de la Iglesia local es fundamental en este proceso:
Obispos, sacerdotes, religiosas y laicos continúan su servicio pastoral con una dedicación extraordinaria, a menudo cargando sus propias heridas.
Numerosos testimonios relatan pequeños signos cotidianos de esperanza, momentos de protección y gracia que sostienen la fe en las circunstancias más adversas.
Las iglesias permanecen llenas, ya que los fieles buscan refugio en Dios y encuentran consuelo en la celebración de la Eucaristía.
Cómo unirse a la iniciativa
La invitación está abierta a benefactores, amigos y socios de proyectos en los más de 140 países donde ACN tiene presencia.
«Durante 24 horas queremos unirnos a ellos de una manera muy especial a través de nuestras oraciones —en la celebración de la Santa Misa, el rezo del Rosario o de cualquier forma en que cada persona pueda participar—».
ACN también motiva a difundir este llamado a través de redes sociales y círculos comunitarios, con el fin de que el mensaje de paz y solidaridad alcance una mayor repercusión global.
