Guinea Ecuatorial es una antigua colonia española ubicada en la costa occidental de África. Es un país relativamente pequeño, con una superficie de poco más de 28,000 kilómetros cuadrados y una población de aproximadamente 1.4 millones de habitantes. Aunque posee ricos yacimientos de petróleo —por lo que no figura entre los países más pobres del continente—, solo una pequeña élite se beneficia de esa riqueza. La mayoría de la población vive en condiciones de pobreza extrema y sufre una inflación galopante.
Es alentador saber que existen muchas vocaciones sacerdotales, aunque en este país el sacerdocio no brinda comodidad ni estabilidad económica a los jóvenes que sienten el llamado. Al contrario, la mayoría de los sacerdotes viven sin electricidad ni agua potable, y para poder subsistir deben impartir clases en escuelas. Además, como en muchas parroquias no cuentan con un vehículo, deben recorrer a pie largos y difíciles caminos a través de la selva para brindar atención pastoral a las comunidades alejadas.
En la ciudad de Bata se fundó, en 1994, un seminario mayor interdiocesano donde jóvenes provenientes de las cinco diócesis del país, de congregaciones religiosas y también de países vecinos se preparan para el sacerdocio, cursando estudios de Filosofía y Teología. El número de vocaciones crece año tras año, y actualmente se forman allí 90 futuros sacerdotes.
El rector del seminario, el padre Sebastian Mba Nguema Mokuy, solicitó nuestra ayuda, ya que necesitaban con urgencia un minibús. Los fines de semana, los seminaristas deben adquirir experiencia pastoral en distintas parroquias. Además, el programa de formación incluye excursiones y participación en actos eclesiásticos. También se requiere un vehículo para realizar las compras semanales y para atender situaciones de emergencia, como el traslado de enfermos.
Gracias a la generosidad de nuestros benefactores, que donaron 26,000 euros, pudieron adquirir un minibús. El rector nos escribió:
“Su ayuda ha tenido un efecto muy positivo en todos nosotros y también en las generaciones futuras. Este vehículo es el único medio de transporte con el que contamos, y tenerlo nos llena de alegría y gratitud”.