10 países que necesitan oraciones por la paz

“Gloria a Dios en lo alto del cielo y en la tierra paz a los hombres (Lucas 2, 14)”. Estas palabras del evangelio de san Lucas las cantaron los ángeles en la Nochebuena frente a los pastores. Isaías, por su parte, escribe sobre la llegada del Mesías: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva a hombros el principado, y es su nombre: ‘Maravilla de consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Príncipe de la Paz’”.

El 1 de enero, fiesta de Santa María, Madre de Dios, la Iglesia viene celebrando desde 1968 la Jornada Mundial de la Paz. Hace 55 años, el Papa Pablo VI exhortó a todos a unirse en ese propósito, señalando que la Iglesia católica deseaba “dedicar a los pensamientos y a los propósitos de la paz una celebración particular en el día primero del año civil”.

Sin embargo, en muchos rincones del mundo, la Navidad y el inicio del año no serán tiempos de paz. Por ello, Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) invita a benefactores y personas de buena voluntad a unirse a las oraciones que nos han enviado misioneros, religiosas y obispos de diez países del mundo para que recemos ante el Nacimiento o en las celebraciones por la paz en su tierra y por su gente:


  • Tierra Santa (Gaza) 

 

En octubre, una incursión en Israel de comandos armados del grupo terrorista Hamás causó una conmoción global. La respuesta de Israel fueron bombardeos y una invasión terrestre en Gaza, con consecuencias devastadoras para la comunidad cristiana local.

“En el nacimiento de Jesús, pido que disminuya el ruido. En la noche de Navidad, que florezca la tierra; en la noche de Navidad, que se disipe la guerra; en la noche de Navidad, que florezca el amor. Señor Jesús, ven a nuestros corazones, hemos preparado nuestro pesebre para ti. Te ruego por todos los niños muertos en esta guerra, por todos aquellos que han fallecido en las calles sin atención, por toda la población de Gaza que ha sido desplazada y no tiene nada. Te suplico que los ayudes y les des la esperanza de vivir, porque la vida es hermosa contigo. Bendícenos a nosotros, bendice nuestra tierra y al mundo entero, y que tu nacimiento sea una fuente de paz que nunca se acabe. Amén.»

Sor Nabila Saleh, religiosa de la Congregación del Santo Rosario que permanece en Gaza junto a la comunidad cristiana desde el comienzo del conflicto el 7 de octubre.

  • Ucrania

Desde 2014, Ucrania libra una guerra defensiva contra Rusia, intensificada en 2022 con una invasión rusa a gran escala. La Iglesia acompaña al pueblo ucraniano en estos difíciles momentos.

“Señor Jesús, ilumina a los líderes. Señor Jesús, destruye los planes de guerra. Señor Jesús, disipa el odio. Señor Jesús, fortalece la esperanza. Señor Jesús, reconcilia todos los corazones. Señor Jesús, une a todas las naciones en ti. Señor Jesús, protege a los pobres y desamparados. Señor Jesús, consuela a los que sufren. Señor Jesús, recibe a los que perecieron por la violencia. En esta época tan especial del año en la que nos estamos preparando para recibir al recién nacido nuestro Señor Jesucristo, en medio del frío, sin electricidad, sin calefacción, pero con Dios, que viene a nacer de nuevo entre nosotros, celebraremos esta Navidad y pedimos que la presencia de Dios sea nuestra esperanza, sea nuestra fe y sea la fuente de nuestra vida en las circunstancias actuales de guerra en Ucrania. Que la Sagrada Familia sea para nosotros un ejemplo de cómo recibir a Jesucristo en esta Navidad tan especial”.

Arzobispo mayor Sviatoslav Shevchuk de la Iglesia greco-católica ucraniana

  1. Myanmar

El golpe de Estado de 2021 en Myanmar despertó resistencias internas. La junta militar ha intensificado la persecución de las minorías étnicas, incluidas las comunidades cristianas.

“Estamos en medio de un conflicto armado en el que, ante la destrucción y el caos político, hemos tenido que abandonar todas nuestras parroquias. La situación en el territorio de la diócesis, afectado por los enfrentamientos, es muy peligrosa; la mayoría de las parroquias han sido abandonadas y están vacías. Quisiera recordar que una diócesis es una parte del Pueblo de Dios, confiada a un obispo en colaboración con el presbiterio. No es simplemente un área geográfica, sino una comunidad que se reúne en torno al obispo en unidad con el presbiterio. La dinámica principal de la comunidad es la proclamación del Evangelio y la celebración de la Eucaristía. En nuestro caso, la Iglesia fundada por Cristo está viva y presente incluso en el sufrimiento. Es importante que todos permanezcamos unidos y construyamos una comunidad que atraviese este desierto, reunida en torno al Evangelio y la Eucaristía. Sabemos que Cristo, el Buen Pastor, cuida del rebaño por el cual dio su vida. Podemos confiar en que esta es su voluntad para nosotros ahora, y es la mejor manera de proclamar y dar testimonio de Su poder. No debemos dudar de sus palabras: como prometió a San Pablo, Jesús dice: ‘Mi gracia te es suficiente, pues mi poder se perfecciona en la debilidad’. Tenemos todas las razones para confiar en Él, quien no dejará de apoyarnos para hacer el bien, porque ‘el Señor es mi pastor, nada me falta’ (Salmo 23). Mientras seamos ovejas, seremos victoriosos, y aunque estemos rodeados de muchos lobos, los superaremos. Hagamos todo lo posible por comportarnos como buenas ovejas, cuidándonos mutuamente, animándonos unos a otros, mostrando amor y haciendo el bien. Pongamos a la comunidad en manos de la Santísima Virgen María y San José, quienes en la oscura noche de Belén con todo su amor adoraron y protegieron al Hijo de Dios, Dios Encarnado y Príncipe de Paz. Que la Madre María y San José nos protejan de todos los peligros”.

Mons. Celso Ba Shwe, obispo de Loikaw

  • Sudán

Después del golpe de Estado de 2019, Sudán experimentó otro golpe en 2021 y el general Abdel Fattah al-Burhan se hizo con el poder. En 2023 surgieron enfrentamientos entre diferentes facciones militares que han desencadenado una guerra civil y que afectan significativamente a la comunidad cristiana del país.

“Señor Jesús, Rey de la Paz, a pesar de tener un hogar en Nazaret, ¡tu madre y tu padre adoptivo fueron obligados a viajar a Belén! Y allí, al no encontrar alojamiento, naciste en un establo, en un pesebre. ¡Tú, el Rey de la Paz! ¡Tú, el Hijo de Dios! Aquí, en Sudán, miles han sido obligados a huir de sus hogares y a llevar una vida lejos de ellos como refugiados o desplazados. Aquí, en Dar Mariam, nos has dado una gran familia con la que vivir. Todos anhelan regresar a sus humildes hogares, pero no pueden hacerlo debido a la guerra insensata y trágica que dura ya ocho meses y siete días en Sudán. ¡Mira con gracia al pueblo de Sudán! Con el poder de tu sangre derramada en la Cruz, conmueve a todas las partes en conflicto con tu poderoso amor, fuente de reconciliación. ¡Que los grupos enfrentados se reconcilien y negocien un largo alto al fuego y luego una paz verdadera en Sudán! Que los lamentos angustiantes de los pobres, los enfermos y los que sufren lleguen hasta ti, ¡Oh Jesús, Rey de la Paz! ¡Derrama sobre Sudán tu precioso don de paz! ¡Que todas las armas de guerra y el espíritu del odio, de la venganza, de la codicia y del orgullo sean destruidos! ¡Que la verdadera paz florezca nuevamente en Sudán! Amén.”

Padre Jacob Thelekkadan, misionero salesiano en Sudán que atiende a los cristianos refugiados en la casa de las salesianas de Dar Mariam

  1. Burkina Faso 

La violencia en Burkina Faso forma parte del conflicto regional del Sahel, donde grupos yihadistas han impuesto reglas radicales que afectan también a la población cristiana.

“Jesús Emanuel, tú que vienes en Navidad para establecer la paz, la seguridad y la justicia en el mundo: al inicio de la Navidad de 2023 y del nuevo año 2024, te rogamos por Burkina Faso, el Sahel y todos los países cuyo bienestar, libertad y paz están amenazados por gravísimos actos de terrorismo. Jesús Emanuel, tú, Príncipe de la Paz, mira a tus hijos y escucha nuestra súplica: concede a los corazones afligidos el consuelo de manos solidarias y auxiliadoras; a los desplazados, un retorno rápido a sus familias, y a aquellos que nos han dejado, el descanso eterno. Te pedimos por todos los que sufren y por aquellos que causan sufrimiento. Ten piedad de los que mueren y de los que causan la muerte. Concede a unos y a otros una profunda conversión del corazón y haz que crezca en todos nosotros el amor al prójimo para alcanzar una fraternidad real y activa. Jesús Emanuel, tú, Hijo de la Virgen María, salva a Burkina Faso y a todos los países que sufren la angustia de la guerra, y concédeles la paz integral y verdadera que viene de ti. ¡Amén!”

 Padre Honoré Ouedraogo, sacerdote de la diócesis de Tenkodogo, Burkina Faso

  1. República Democrática del Congo 

Desde hace décadas, el país viene experimentando episodios de violencia, especialmente en la región este, con conflictos que se remontan a los años 90. Estas tensiones incluyen enfrentamientos con el país vecino de Ruanda y la actividad de diversas milicias regionales. Las tensiones étnicas en diferentes regiones del país se han intensificado, exacerbando aún más la inestabilidad y el sufrimiento de la población.

Ven, Príncipe de la Paz, y silencia las armas. Señor Dios nuestro Padre, Tú creaste al hombre a tu imagen para que viva feliz y te sirva en paz hasta la llegada del Reino de los Cielos. Dios nuestro Padre, cada día un congolés muere por una bala, dejando atrás un dolor insuperable. Las lágrimas no dejan de derramarse porque el hombre se ha vuelto malvado. Oh Emanuel, ven y seca las lágrimas de aquellos que sufren en las guerras en el mundo entero. Ven a secar especialmente las lágrimas de los congoleños que vienen soportando injustamente una guerra desde hace varias décadas. Danos la fuerza para perdonar a aquellos que nos matan, como tú hiciste en la Cruz. Danos la fortaleza para orar por la conversión de nuestros enemigos. Príncipe de la Paz, seca nuestras lágrimas. Príncipe de la Paz, consuela nuestros corazones heridos. Príncipe de la Paz, danos la paz. Amén”

Padre Robert Kasongo Nsaka, sacerdote de la diócesis de Kabinda

  • Etiopía 

A raíz del conflicto en Tigray, Etiopía atraviesa una situación delicada con tensiones internas. En 2023, los enfrentamientos entre milicias de los amhara y de los oromia han ido en aumento, intensificando la inestabilidad y los problemas del país.

“Señor, Dios de la paz, ¡escucha nuestra oración! Te encomendamos a Etiopía y su pueblo para que nos otorgues tu paz duradera. Hemos intentado tantas veces y durante tantos años resolver nuestros conflictos con nuestras propias fuerzas y con el poder de nuestras armas, cuando deberíamos optar por el diálogo y la reconciliación. ¿Cuánta sangre se ha derramado? ¿Cuántas vidas se han destrozado? ¿Cuántas esperanzas han quedado sepultadas…? Sin embargo, nuestros esfuerzos han sido en vano. Ahora, Señor, ¡ven en nuestra ayuda! Concédenos paz, enséñanos la paz; guía nuestros pasos por el camino de la paz. Señor, aplaca la violencia de nuestra lengua y nuestras manos. Danos el valor de decir: «¡Nunca más a la guerra!»; «Con la guerra, todo se pierde». Infunde en nuestros corazones el coraje para tomar medidas concretas en aras de la paz. Amén.”

Mons. Lisane-Christos Matheos Semahun, obispo de Bahir Dar – Dessie

  • Camerún 

El pueblo camerunés sufre desde su independencia un conflicto interno porque la comunidad anglófona se siente discriminada por la mayoría francófona del país. Desde 2016 hay una guerra civil interna en curso, llamada guerra de Ambazonia, con combates por la independencia del sur de Camerún. Miles de personas han muerto en el conflicto y más de medio millón se han visto obligados a huir de sus hogares.

“Señor Jesucristo, eterno Sacerdote, Rey de reyes, Señor de señores y el Príncipe de la Paz. Celebramos tu nacimiento, Señor, en un momento en que nuestro mundo está plagado de diversas guerras que nos privan de la paz y la tranquilidad en cuerpo, alma y espíritu. Ante esta realidad, acudimos a ti con confianza, implorándote que vengas en nuestra ayuda e infundas en nosotros el valor para dar pasos concretos hacia una paz duradera. Pidamos por el cese de la violencia en Camerún. Abre nuestros ojos para que podamos verte, y nuestros corazones, para que realmente te amemos, Príncipe de la Paz, en cuyas manos están las llaves de esa paz que el mundo no es capaz de darse. Amén“

Mons. Aloysius Fondong Abangalo, obispo de Mamfe

  1. India

En este país se dan conflictos étnicos y religiosos, y entre ellos cabe destacar la violencia desatada durante 2023 en Manipur, donde los resentimientos étnicos se han intensificado hasta provocar persecuciones religiosas. En los últimos años, la política de supremacía hindú del partido BJP ha aumentado la intolerancia hacia los cristianos.

“La situación sigue siendo sombría y tensa. Entretanto, miles de personas se encuentran en campos de desplazados porque sus hogares han sido destruidos. La Iglesia está involucrada en diálogos junto con otras organizaciones religiosas, y apela a las autoridades para que busquen soluciones amistosas. Sin embargo, hay mucho por hacer y la necesidad es enorme, ya que la destrucción y las pérdidas para las comunidades y la Iglesia son considerables. En este momento, lo que más necesitamos son vuestras oraciones. El poder de la oración puede transformar las mentes de aquellos que viven guiados por el odio y la intolerancia religiosa. Necesitamos orar por nuestros líderes políticos, por los que toman las decisiones y por todas las personas de buena voluntad para que se aborden soluciones amistosas a esta violencia comunitaria e intolerancia religiosa. Que haya paz, armonía y fraternidad, y que aquellos que han sido privados de sus derechos y dignidad reciban justicia”.

Mons. Dominic Lumon, arzobispo de Imphal

  1. Haití 

Tras el asesinato del presidente Jovenal Moise en 2021, Haití ha está sumido en un creciente caos, con bandas callejeras ejerciendo el control en áreas clave. La delincuencia y la pobreza persisten, y hay un alarmante aumento de asesinatos, secuestros y violencia sexual, dejando a la población en grave situación de vulnerabilidad.

Oración:
“Nosotros, los haitianos, celebraremos la Navidad en un contexto de gran sufrimiento, causado especialmente por el dominio infernal de grupos armados y la indiferencia de los actores políticos. Pero nuestra esperanza es firme. Oramos por que la festividad de EMANUEL sea una oportunidad para unirnos fraternalmente y salir de nuestras noches de miedo, desconfianza y violencia. Esperamos sentir cada vez más el apoyo de la comunidad internacional al desarme y la recuperación de nuestro país. ¡Que todos nosotros, hermanos y hermanas del mundo entero, permanezcamos en la paz del Señor en esta Navidad y durante todo el año 2024!”

Mons. Max Leroys Mesidor, arzobispo de Puerto Príncipe

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