Esta Cuaresma, Cristo sigue buscando un Cirineo. ¿Serás tú?

 La Pasión no es solo un recuerdo del pasado. Hoy, millones de hermanos nuestros viven un Viernes Santo que parece no tener fin a causa de la guerra, la pobreza y la persecución.

Camino al Calvario, Jesús necesitó un hombro amigo para no desfallecer. Hoy, la Iglesia que sufre necesita el tuyo. Tu limosna de Cuaresma es la fuerza para quienes están a punto de caer.

Donde reina el dolor, la Iglesia decide quedarse.

En lugares marcados por el terrorismo en Nigeria, la guerra en Sudán o la pobreza extrema en la Amazonía, la tentación lógica sería huir. Pero nuestros sacerdotes y religiosas eligen permanecer.

Ellos cargan la cruz del miedo y la carencia junto a su pueblo, consolando, alimentando y manteniendo viva la esperanza de la Resurrección. Son los «Cirineos» de los más pobres. Pero esa cruz pesa demasiado para llevarla solos.

"Un árbol sin agua se seca". La misión te necesita.

«Sin su apoyo, la misión se seca»

— Misionero en Sudán del Sur

Un misionero en Sudán del Sur nos lo dijo con claridad: «Sin su apoyo, la misión se seca». La fe y la entrega son inmensas, pero no bastan para comprar combustible, reparar el vehículo de la parroquia o tener un plato de comida tras un día agotador.

Ellos cuidan de las almas, pero necesitan que tú cuides de ellos. Al sostener a un misionero con tu donativo, te conviertes en el aire que respira la misión. Garantizas que la Eucaristía, el consuelo y la ayuda sigan llegando hasta el último rincón.

Transforma tu penitencia en Amor.

La Cuaresma es tiempo de oración, ayuno y limosna. Este año, haz que tu sacrificio tenga un rostro concreto. Que aquello de lo que te privas se convierta en el pan, la medicina o el transporte de un sacerdote que se juega la vida por el Evangelio. No hay mayor acto de fe que ayudar a sostener el Cuerpo de Cristo donde más le duele. Haz de tu ofrenda un verdadero acto de redención.

Oración

Une tu oración a la de miles de misioneros que claman por paz y esperanza en los lugares más difíciles del mundo.

Ayuno

Tu sacrificio cuaresmal puede transformarse en ayuda concreta para quienes más lo necesitan.

 

Limosna

Tu ofrenda sostiene la presencia de Cristo en los lugares donde más se necesita.

 

«Cada donativo es una semilla de esperanza que florece en comunidades olvidadas. No es solo ayuda material, es la presencia viva de Cristo en los lugares donde más se necesita.»

 

UNA FUNDACIÓN PONTIFICIA CON ALCANCE MUNDIAL

 

Con oficinas en 24 países y cerca de 400.000 benefactores , ACN puede apoyar cada año un promedio de 5.500 proyectos en cerca de 138 países.

Fundada en 1947 como una organización católica de ayuda para refugiados de guerra y reconocida como una fundación pontificia desde 2011, ACN se dedica al servicio de los cristianos en todo el mundo allá donde estén perseguidos, discriminados o sufran necesidad material, a través de la oración, la información y la caridad. 

«Un misionero nunca deja de soñar, nunca pierde la esperanza. Él pone su confianza en dos pilares: en Dios y en los benefactores que, con su caridad, hacen posible el milagro de la misión en los rincones más olvidados.

Papa León XIV

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