DONA Y CONSTRUYE LA PAZ VERDADERA

Cada ayuda enviada a través de ACN se convierte en consuelo, esperanza y presencia de Jesús para comunidades marcadas por la guerra, la persecución y el abandono.

Cada ayuda enviada a través de ACN se convierte en consuelo, esperanza y presencia de Jesús para comunidades marcadas por la guerra, la persecución y el abandono.

“Señor, concédenos la paz”

Todos los días, en Ayuda a la Iglesia Necesitada, recibimos cartas y mensajes de benefactores que desean hacer algo por quienes sufren la guerra, la persecución y la violencia.

Y casi siempre, junto a cada donación, aparece una intención escrita desde el corazón:

“Por la paz del mundo”
“Para que haya paz en mi país”
“Señor, concédenos la paz”

Nuestros benefactores nos lo dicen con sus propias palabras:

La verdadera paz no es solo ausencia de guerra. Es la presencia viva de Jesús consolando el corazón humano.

"Dono porque me duele ver tanta guerra en las noticias. Ya que no puedo ir hasta allá, quiero que mi ayuda sea un abrazo de paz para los que sufren".

“Mi aporte es humilde, pero lo entrego pidiéndole a Dios que lo transforme en verdadera paz para los cristianos perseguidos”

Tu generosidad no conoce fronteras

África

Enseñando el perdón en medio de la violencia

Tu ayuda sostiene catequistas y seminaristas que llevan esperanza en regiones golpeadas por persecución extremista y conflictos tribales.

Asia y Medio Oriente

Eres refugio para familias perseguidas

Miles de cristianos reciben alimento, techo y ayuda de emergencia después de perderlo todo por causa de su fe.

América

Llevas esperanza donde reina la desesperanza

Apoyas misioneros y laicos que acompañan jóvenes afectados por violencia, pobreza y adicciones.

Europa

Permanecer junto a quienes sufren la guerra

Tu ayuda sostiene sacerdotes y religiosas que acompañan refugiados y heridos en medio del conflicto.

Oceanía

La paz de Cristo llega incluso a las islas más remotas

Tu donación se convierte en combustible, transporte y apoyo misionero para comunidades aisladas.

Hoy, la oración de San Francisco puede hacerse realidad en ti

«Señor, haz de mí un instrumento de tu paz»

— San Francisco de Asís

Cada vez que donas:

  • Envías un sacerdote a consolar
  • Permites que una religiosa cure heridas
  • Ayudas a un catequista a anunciar el Evangelio
  • Le recuerdas a la Iglesia perseguida que no está sola

Transforma hoy tu oración en acción

Miles de personas esperan una señal de esperanza.
Tu donación puede convertirse en alimento, refugio, evangelización y consuelo para quienes viven en medio del sufrimiento.