Donde están ellas hay alegría. Consuelan, curan, enseñan y rezan sin esperar nada a cambio porque se saben mensajeras del Amor con mayúsculas. Ellas son la callada alegría de Dios. Te acercamos la misión, la vida y el secreto de la fortaleza de algunas de estas mujeres, con rostros y nombres concretos.