En la selva, en medio de la guerra, en la pobreza extrema…
La Navidad aún espera ser encendida.
Con tu Regalo de Fe llevas la luz de Cristo a quienes más la necesitan.
Selecciona la causa que mueve tu corazón esta Navidad.
Tu donativo llega directamente a los sacerdotes, religiosas y comunidades que mantienen viva la llama de la fe.
Te enviaremos una Tarjeta especial de “Regalos de Fe”, lista para conservar, imprimir o entregar. Podrás personalizarla con el nombre y un mensaje especial para esa persona.
Cada donación es un acto de amor que transforma vidas y mantiene viva la luz de Cristo.
Cada Misa es un acto de amor eterno. Agradece a Dios por las bendiciones recibidas en este año y encomienda el nuevo al Niño Jesús. Tu ofrenda sostiene a sacerdotes donde la fe resiste la persecución
El regalo más valioso no es material, es espiritual. Encomienda a tus seres queridos en el altar y permite que un sacerdote celebre la Eucaristía, por sus intenciones, en los lugares más necesitados.
Muchos pequeños solo tienen su fe. Tu donación se convierte en alimento, educación y catequesis para niños que anhelan la luz de Jesús en África y América Latina.
Ellos navegan horas por los ríos para que el Evangelio llegue donde nadie más llega. Tu apoyo impulsa su barca y abre camino a la Buena Nueva en la selva más olvidada.
Donde la guerra tumbó muros, la fe sigue en pie. Tu donativo ayuda a reconstruir capillas que devuelven dignidad, comunidad y encuentro con el Señor.
En Tibú, Guaviare y otras zonas de conflicto, la Iglesia es refugio seguro. Tu ayuda sostiene a sacerdotes y misioneras que acompañan a su pueblo en medio del dolor.
Este año, el regalo más grande no cabe en una caja.
No se puede envolver.
No se entrega en papel brillante.
Porque el verdadero regalo nace en el corazón:
Haz que Cristo nazca en los corazones de quienes más lo necesitan.