Este San Valentín, haz un regalo que dure para siempre.

Ofrece una Santa Misa por la persona que amas y pon su vida en las manos de Dios.

* Recibirás una tarjeta digital que podrás imprimir, personalizar y entregar como regalo.

Amar es desear el bien absoluto del otro

Cuando amamos de verdad, deseamos que la persona que queremos esté protegida, acompañada y en paz.

Sin embargo, nuestros regalos humanos tienen límites.
El Amor de Dios, no.

Al inscribir el nombre de tu ser querido para una Santa Misa, pides que el mismo Cristo se haga presente en su vida.
Es el regalo más poderoso, profundo y espiritual que existe.

Ya sea para celebrar el amor entre esposos, bendecir un noviazgo, agradecer una amistad fiel o encomendar a alguien especial, la Eucaristía fortalece, protege y une los corazones.

*Recibirás una tarjeta digital que podrás imprimir y entregar como regalo.

Tu amor cruza fronteras y sostiene a la Iglesia que sufre.

🙏 Bendices a quien amas
Tu ser querido recibe los frutos espirituales de la celebración eucarística, presentados ante Dios en el altar.

❤️ Sostienes a un misionero
El 100% de tu ofrenda se envía como estipendio a sacerdotes que sirven en condiciones extremas:
zonas de guerra como Ucrania o Tierra Santa, misiones aisladas en la Amazonía o comunidades empobrecidas en África.

Muchos de ellos carecen de recursos básicos para alimentarse, desplazarse o continuar su misión.

Tu “regalo de amor” es, literalmente, el sustento que les permite seguir siendo pastores, esperanza y consuelo para su pueblo.

Misa por quien amas

Un detalle sagrado para alguien especial.

Es natural sentir inquietud por las finanzas, la salud de tus padres, el futuro de tus hijos o la estabilidad en tu trabajo. Pero la fe nos enseña algo claro: el mejor propósito no es una promesa vacía, es consagrar tu vida.

Para quien amas

Porque el amor verdadero se cuida con oración.

Para un amigo

Porque la amistad es un tesoro que Dios custodia.

Para tu familia

Porque la unidad se fragua en el Altar.

Misa por quien amas

Este San Valentín, tu regalo puede ser mucho más que un detalle.

Puede ser oración, consuelo y esperanza.

Regala la fuerza de la Eucaristía a quien amas, a tus amigos o a tu familia.