Hoy puedes poner esa preocupación en manos de San José, quien también conoció el esfuerzo diario, el sudor del trabajo y la incertidumbre del mañana.
Hay una preocupación que casi nadie ve.
Es la que se siente cuando revisas ofertas sin respuesta.
La que aparece en la noche cuando piensas:
“¿Tendré lo suficiente para ellos mañana?”
Buscar empleo, sostener el que ya tienes, emprender sin certezas…
todo pesa.
Y pesa más cuando sabes que otros dependen de ti.
La responsabilidad por el futuro de tu familia puede convertirse en una carga silenciosa que llevas solo.
Pero no tienes que hacerlo solo.





