Detrás de esta cifra hay rostros, familias y comunidades que enfrentan violencia, discriminación, desplazamiento y restricciones para vivir su fe.
El nuevo informe de la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) revela cómo ha evolucionado la persecución religiosa en 18 países de especial preocupación, y recoge testimonios de quienes permanecen fieles a Cristo, incluso en medio de las mayores dificultades.
Conoce sus historias. Descubre una realidad que el mundo no puede ignorar.
En muchos lugares del mundo, profesar la fe cristiana sigue teniendo consecuencias devastadoras: iglesias atacadas, comunidades desplazadas, sacerdotes encarcelados y familias obligadas a abandonar sus hogares.
El informe ¿Perseguidos y olvidados? 2024–2026 revela que en el 55 % de los países analizados, la situación de los cristianos ha empeorado respecto al periodo anterior.
En algunos países, los grupos extremistas amenazan la vida de comunidades enteras. En otros, los gobiernos restringen la libertad de culto, vigilan las actividades religiosas y castigan a quienes desean vivir su fe libremente.
La persecución adopta distintas formas, pero todas tienen algo en común: vulneran la dignidad humana y el derecho fundamental a la libertad religiosa.
No podemos permanecer indiferentes ante quienes sufren por seguir a Cristo.
En diversas regiones de África, la expansión de grupos extremistas amenaza la supervivencia de comunidades cristianas.
Los grupos yihadistas controlan al menos el 40 % del territorio, según el informe, y la población cristiana se encuentra entre los principales objetivos de la violencia.
Los cristianos de las zonas dominadas por grupos islamistas sufren amenazas, destrucción de iglesias e imposiciones religiosas que dificultan gravemente la práctica de su fe.
Los ataques, asesinatos y secuestros continúan golpeando a comunidades cristianas.
Al nordeste de Mozambique, la violencia ha provocado sufrimiento y desplazamientos en las comunidades que profesan su fe.
Sin embargo, incluso en medio de estas circunstancias, sacerdotes, religiosas y laicos continúan acompañando a sus comunidades, sosteniendo la esperanza y anunciando el Evangelio.
Oriente Medio es la cuna del cristianismo. Sin embargo, décadas de conflictos, inestabilidad, discriminación y emigración han debilitado profundamente a sus comunidades cristianas
Pese a las promesas de reconocimiento de derechos por parte del Gobierno de transición, el nuevo informe advierte sobre un aumento de la violencia contra los cristianos y una reducción de su presencia.
Muchas familias cristianas siguen enfrentando las consecuencias del desplazamiento, la inseguridad y las dificultades para reconstruir sus vidas.
Cada familia que abandona su tierra representa una pérdida para comunidades que han transmitido la fe de generación en generación durante siglos.
Proteger la presencia cristiana en Oriente Medio es también preservar una parte fundamental de nuestra historia y de la Iglesia universal.
En distintos países de Asia, millones de cristianos enfrentan presiones sociales, leyes restrictivas y controles gubernamentales que limitan su libertad religiosa.
Las autoridades han intensificado las restricciones sobre las comunidades religiosas mediante cierres de iglesias, detenciones de miembros del clero y un mayor control de los contenidos religiosos en Internet.
Los cristianos afrontan distintas formas de discriminación y violencia. Las mujeres y niñas de comunidades minoritarias son especialmente vulnerables ante situaciones de secuestro, coacción y conversión forzada.
La represión estatal impide el ejercicio libre de la fe cristiana.
En estos contextos, la fidelidad de los creyentes nos recuerda que la libertad religiosa es un derecho que debe protegerse en todo el mundo.
La persecución religiosa no ocurre únicamente en territorios lejanos. En nuestra propia región, la Iglesia también enfrenta graves restricciones.
El informe documenta una intensificación de la represión contra comunidades y líderes cristianos, con detenciones arbitrarias, encarcelamientos y exilios.
Estas situaciones nos recuerdan que la libertad religiosa no puede darse por sentada, incluso en países con profundas raíces cristianas.
Estamos llamados a levantar nuestra voz, defender la libertad de creer y permanecer unidos a quienes sufren por causa de su fe.
Enseguida nos instaron a convertirnos y, cuando nos negamos, empezaron a golpearnos
Solomon Ako, cristiano de Nigeria
Solomon fue secuestrado por hombres armados que irrumpieron en su comunidad, en el norte de Nigeria. Durante su cautiverio sufrió golpes, amenazas y humillaciones por causa de su fe.
Su historia, recogida en el nuevo informe de ACN, representa el sufrimiento de innumerables cristianos que, aun enfrentando situaciones extremas, se niegan a renunciar a sus creencias.
Su fe permanece firme. Que nuestra solidaridad tampoco desfallezca.
En la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) acompañamos a las comunidades cristianas más necesitadas, discriminadas y perseguidas.
Desde 1947, nuestra misión se fundamenta en tres pilares:
A través del apoyo a sacerdotes, religiosas, seminaristas, catequistas y comunidades cristianas, contribuimos a mantener viva la presencia de la Iglesia donde la fe enfrenta grandes dificultades.
Tu generosidad puede ayudar a sostener la formación de futuros sacerdotes, la atención pastoral de comunidades desplazadas, la subsistencia de religiosas y la reconstrucción de espacios para vivir la fe.
Porque cuando un cristiano sufre por causa de su fe, toda la Iglesia está llamada a responder.
Las donaciones permiten financiar proyectos que responden a las necesidades de sacerdotes, religiosas y comunidades cristianas perseguidas, discriminadas o que viven en condiciones de extrema necesidad.
Miles de cristianos necesitan saber que no están solos. Tu donación puede convertirse en un signo concreto de esperanza para comunidades que enfrentan persecución, pobreza y desplazamiento.
Haz hoy una donación y ayuda a mantener viva la presencia de la Iglesia donde más se necesita.
Tu ayuda nos permite seguir acompañando a las comunidades cristianas más necesitadas, de acuerdo con las prioridades y proyectos pastorales de ACN.
Conocer su realidad es el primer paso. Orar por ellos, defender la libertad religiosa y ayudarlos a mantener viva su fe son formas de responder a su sufrimiento.
Descarga el informe. Comparte sus historias. Sé parte de la esperanza.