Un fuerte terremoto sacudió Colombia el pasado 10 de agosto. Hoy, miles de familias enfrentan las consecuencias de esta tragedia, la Iglesia permanece a su lado: acompañando, acogiendo y llevando esperanza.

Colombia necesita ayuda. La Iglesia ya está allí.

265

Personas han perdido la vida

3.500

Personas resultaron heridas

500

Personas desaparecidas

257

Estructuras colapsadas

Cuando todo tiembla, la Iglesia se queda.

Antes de que muchas ayudas lleguen, las parroquias, los sacerdotes, las religiosas y las comunidades ya están acompañando a quienes más lo necesitan. Allí encuentran un lugar donde ser acogidos, una palabra de consuelo, una mano que ayuda y una esperanza que permanece.

Por eso, en Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), seguiremos en contacto permanente con los obispos de las diócesis afectadas para identificar las necesidades más urgentes y responder allí donde la ayuda sea más necesaria.

La ayuda de emergencia llegará a través de la Iglesia, para que pueda seguir acompañando a las familias afectadas y siendo ese primer refugio para quienes hoy atraviesan esta difícil situación.

Tres diócesis. Una misión: no dejar a nadie solo.

Nuestra respuesta de emergencia se está concentrando especialmente en tres zonas:

Quibdó

La Diócesis de Quibdó acompaña a comunidades profundamente afectadas por el terremoto y sus consecuencias.

Istmina-Tadó

Muy cerca del epicentro, la Diócesis de Istmina-Tadó enfrenta importantes daños materiales y continúa acompañando a sus comunidades.

Buenaventura

La Iglesia también permanece junto a las comunidades afectadas en Buenaventura, brindando acompañamiento y respuesta pastoral.

En estas diócesis, la Iglesia no se ha ido. Incluso cuando sus propios espacios han sufrido daños, sacerdotes, religiosas y comunidades continúan saliendo al encuentro de quienes necesitan ayuda.

Sus templos fueron dañados. Su misión permanece.

En varios lugares, las cubiertas de los templos han colapsado por completo, también las casas parroquiales han sufrido graves daños.

Pero los hombres y mujeres de la Iglesia siguen ahí.

Han salido de entre los escombros para estar al lado de su gente, para escuchar el llanto de quienes lo han perdido todo, para ofrecer una palabra de consuelo, para tender una mano, porque la misión de la Iglesia no se detiene cuando la tierra tiembla.

La Iglesia permanece.

Y hoy necesita de nosotros para seguir permaneciendo junto a las familias afectadas.

ACN está junto a la Iglesia de Colombia

Cada donativo puede ayudar a fortalecer la respuesta de la Iglesia en las comunidades más afectadas. Los recursos recaudados serán destinados a las diócesis de Quibdó, Istmina-Tadó y Buenaventura, para que puedan canalizarlos hacia los lugares y personas que más los necesitan. Tu ayuda puede llegar donde más hace falta.

Un equipo de ACN se está desplazando hacia las poblaciones afectadas para encontrarse con las comunidades, escuchar sus testimonios de primera mano y conocer sus necesidades más urgentes.

"Gracias por querernos tanto".

 Asi lo expresó cuando supo que iríamos a visitarlos en medio de esta tragedia

Queremos fortalecer la respuesta de la Iglesia

En Ayuda a la Iglesia Necesitada estamos atentos a las necesidades que surjan en las comunidades afectadas. A medida que se identifiquen las necesidades más urgentes y se coordinen las respuestas necesarias, ACN podrá hacer llegar ayuda de emergencia a través de la Iglesia, fortaleciendo la labor de sacerdotes, religiosas y comunidades que acompañan a las personas afectadas.

ACOMPAÑAR

Apoyar a las comunidades que permanecen cerca de las personas afectadas.

RESPONDER

Contribuir a atender necesidades urgentes allí donde sea posible hacerlo a través de la Iglesia.

SOSTENER

Ayudar a que la misión pastoral de la Iglesia pueda continuar incluso en medio de la emergencia.

También puedes ayudar con tu oración

En estas primeras horas, unámonos en oración por Colombia.

  • Ora por quienes han resultado heridos.
  • Ora por las familias afectadas.
  • Ora por quienes han perdido su hogar.
  • Ora por los sacerdotes, religiosas y voluntarios que acompañan a sus comunidades.

«Señor, acompaña a Colombia en este momento de dolor. Protege a quienes han sido afectados por este terremoto, fortalece a las familias y concede esperanza a quienes hoy enfrentan la incertidumbre.

Amén.»

Cuando la tierra tiembla, la Iglesia permanece.

Hoy Colombia necesita solidaridad, oración y esperanza. Ayúdanos a fortalecer la misión de la Iglesia para que pueda seguir acompañando a quienes más lo necesitan.