Salud, trabajo, familia, o el recuerdo de quienes partieron. Sea cual sea la intención que hoy llevas en el corazón, la Santa Misa es el refugio donde encuentras paz, fortaleza y esperanza.

Hay cargas que no podemos llevar solos. Permite que la fuerza de la Eucaristía transforme tu angustia en confianza y tu gratitud en bendición.

No cargues solo con tus preocupaciones. Entrégalas a Dios en el Altar.

El puente entre tu necesidad

y el Cielo.

Ofrecer una Misa es el acto de fe más poderoso que existe. Es tomar esa preocupación por la salud de un hijo, esa búsqueda de trabajo o ese dolor por la ausencia de un ser querido, y ponerla en la Patena junto al sacrificio de Cristo. Dios no es indiferente a lo que vives. Al inscribir tu intención, estás pidiendo que la Gracia divina abrace esa situación concreta. Es decirle al Señor: «Esto es demasiado grande para mí, te lo confío a Ti».

Al estar estas misiones en sitios de extrema pobreza, los sacerdotes no tienen acceso a un apoyo económico, razón por lo cual dependen de las donaciones que se hacen a través del proyecto Dona una Misa de ACN Internacional.

Cada intención de Misa es enviada a los sacerdotes que están en regiones remotas de misión o de gran necesidad material y espiritual.

misa por papá

Un milagro de caridad:

Tu oración alimenta la misión.

Cuando ofreces una Misa con ACN, ocurre un segundo milagro que quizás no ves, pero que salva vidas. El 100% de tu estipendio se envía a sacerdotes en zonas de guerra, pobreza extrema o persecución. Para muchos misioneros en lugares como África, la Amazonía o Europa del Este, tu ofrenda es su único medio de subsistencia. Tu oración por la salud se convierte en sus medicinas; tu petición por trabajo se convierte en su pan. Tú rezas por los tuyos, y ellos rezan por ti mientras sostienen a la Iglesia que sufre.

¿Cuál es la intención de tu corazón hoy?

Elige una intención. Ofrece la Misa. Deja que la oración haga su obra.