En ACN no hablamos de realidades lejanas: las hemos vivido de cerca. Hemos recorrido los 72.000 km² de Formosa junto a sus obispos; atravesado los caminos de cornisa a más de 4.000 metros en la Prelatura de Humahuaca y sentido el silencio profundo del Impenetrable en Presidencia Roque Sáenz-Peña.
Conocemos la falta de agua en Añatuya, donde la esperanza sigue viva. Hemos visto el dolor de las familias en Orán, golpeadas por el narcotráfico, y la entrega incansable de las Hermanas Verbo y Víctima, que llegan donde nadie más llega.
Y no están solos.
Vos estás con ellos. Tu fe, tu oración y tu generosidad hacen posible que la Iglesia llegue a cada rincón de Argentina.
«La fe argentina es una fe que camina y que pide. Es una fe con rostro de madre y corazón de pueblo.»
Madre de Argentina, refugio de los que sufren. Ante ella se presentan las lágrimas, las esperanzas y las intenciones más profundas.
El santo del pan y del trabajo. Conocemos las filas interminables de quienes confían su dignidad a su intercesión.
El de las causas urgentes. Como urgente es llevar un vehículo a un párroco en Orán que tiene 12 capillas a su cargo y no tiene cómo llegar.
Historias reales. Necesidades urgentes. Una Iglesia que sigue adelante gracias a tu ayuda.
Diócesis de Añatuya
Vimos a las Hermanas Dominicas de clausura rezar sin acceso a agua corriente. Conocimos la necesidad urgente de una máquina para elaborar hostias (su único sustento) y los baños que aún faltan para recibir dignamente a los más de 2.000 peregrinos que llegan al Santuario de la Cruz de Matará.
Orán y el Impenetrable
Conocimos a frailes que viven en los barrios más peligrosos, enfrentando a las mafias para rescatar jóvenes de las adicciones. Allí, imprimir libros del Rosario para niños no es un detalle: es ofrecer esperanza donde la droga parece ser la única salida.
Humahuaca e Iruya
Sentimos la ausencia de sacerdotes en Nazareno. Allí, una camioneta no es un lujo: es la única manera de llegar a comunidades aisladas para celebrar los sacramentos y mantener viva la fe.
Formosa
Vimos el esfuerzo diario por sostener la educación especial para niños con síndrome de Down y la falta de combustible que limita la misión de párrocos que acompañan a más de 40.000 fieles en territorios inmensos.
Sabés que ante la crisis, nos unimos. Hoy te invitamos a ser parte de esta red de esperanza. No dejés que la llama de la fe se apague en los lugares más lejanos de nuestro país. Sostené a los que sostienen. Hacé que el esfuerzo de Mamá Antula y el Cura Brochero siga vivo hoy a través de tu generosidad.
“Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”
— Mateo 28,20
Gracias a vos, hoy un sacerdote no está solo.